El idioma inglés es la lengua internacional de la ciencia, la tecnología, el comercio y las comunicaciones. Esta situación no surgió porque la lengua inglesa tiene una cualidad idónea para la comunicación científica, pues sabemos que se puede escribir con precisión, claridad y brevedad en cualquier idioma. Además, hasta mediados del siglo XX el alemán, el inglés y el francés tenían aproximadamente la misma importancia como lenguas para la difusión internacional del conocimiento científico.
Después de la II Guerra Mundial, con las economías europeas y orientales prácticamente en ruinas, pero con la suya irónicamente fortalecida por la guerra, los Estados Unidos de América comenzaron la gran expansión económica que les ha convertido en el país más rico e influyente. El lanzamiento por la Unión Soviética del primer satélite Sputnik en el año 1963, desató una intensa competencia durante la cual los Estados Unidos destinaron inmensos recursos económicos a la investigación tecnológica y científica. Aunque la guerra fría ha terminado, los Estados Unidos siguen respaldando intensamente la investigación científica y se mantienen a la vanguardia en la mayoría de los campos de investigación; en este país se publica más ciencia que en cualquier otro y se publica exclusivamente en inglés. Aquí también están localizadas las empresas principales de documentación científica, las cuales tienen una clara preferencia por las revistas publicadas en inglés. El dominio actual del inglés en el ámbito científico y tecnológico se aprecia claramente a continuación.
Tabla 1. Por ciento de artículos publicados en cinco
idiomas
entre 1992 y 1997, según varias bases de datos
de ciencia y tecnología.
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¿Qué idioma debes usar para redactar tus artículos científicos? Esta es una decisión muy personal en la cual intervienen consideraciones tanto prácticas como emocionales. No obstante, si el trabajo tiene implicaciones teóricas o prácticas fuera de tu país, indudablemente llegarás a más científicos si publicas en inglés en una revista internacional. Si tu artículo sólo tiene implicaciones locales es más conveniente publicarlo en español en una revista nacional o en una revista internacional que acepte trabajos redactados en este idioma.
Guy Norman, autor de Cómo
escribir un artículo científico en inglés (Editorial
Hélice),
discute las opciones que tiene el investigador
hispanohablante que desea publicar en inglés. Norman discute la
selección de un traductor y explica cómo trabajar con
dicha
persona. Estas son sus recomendaciones principales: contrata un
traductor
cuya lengua materna sea el inglés, usa un traductor profesional,
emplea una persona con experiencia en traducción técnica,
somete para traducción la versión final del manuscrito,
solicita
la traducción con suficiente anticipación,
comunícate
regularmente con el traductor para aclarar dudas, revisa cuidadosamente
la traducción final para identificar errores de
interpretación y entrégale al traductor un
artículo
bien escrito en español en vez de uno mal redactado en
inglés. Evalúa objetivamente tu conocimiento del
inglés y
consulta con el traductor para determinar si procede una
traducción
completa del trabajo o solamente la corrección del texto.
Los programas
de traducción (e.g., Altavista)
no producen un texto aceptable para someterlo a una revista
científica; compara estos dos párrafos:
Original: La importancia de la investigación es obvia para el autor, pero no necesariamente para el lector. Nunca está demás describir la importancia del trabajo y su posible aplicación práctica, especialmente cuando la continuación del apoyo económico depende de personas que no son especialistas en el tema. Dos justificaciones débiles son decir que el trabajo se hizo sencillamente porque no se había hecho (quizás no se había hecho porque a nadie le parecía importante) o porque no se había hecho en el lugar donde trabaja el investigador (muchos trabajos, especialmente los de laboratorio, son independientes del lugar donde se realizan).
Traducción de Altavista (29 de junio de 2004): The importance of the investigation is obvious for the author, but not necessarily for the reader. He is never others to describe to the importance of the work and its possible practical application, specially when the continuation of the economic support depends on people who are not specialistic in the subject. Two weak justifications are to say that the work was made simply because it had not become (perhaps it had not been made because to anybody it seemed important to him) or because it had not become in the place where the investigator works (many works, specially those of laboratory, are independent of the place where they are made).
Lecturas recomendadas:
1. Alcina-Caudet, M. A. 2001. El español como
lengua de la ciencia y de la medicina. Panace@ 2(4): 47-50. http://www.medtrad.org/panacea/IndiceGeneral/n4_EspLenguaCiencia.pdf
2. Navarro, F. A. 2001. El inglés, idioma internacional de
la medicina: causas y consecuencias de un fenómeno actual.
Panace@ 2(3): 35-51. http://www.medtrad.org/panacea/IndiceGeneral/n3_FANavarro.pdf